Don José Antonio Primo de Rivera dice que El Ferrol nada le debe a él; él, en cambio, debe mucho a esta ciudad, que sabe huir de los merodeadores de la Dictadura, para mostrarse hoy leal y agradecida.
Añade que es un soldado de filas del partido formado por el conde de Guadalhorce, que representa una política exclusivamente ciudadana, alejada por completo de aquellos políticos desprestigiados, acostumbrados a anteponer sus egoísmos y ambiciones a los intereses de la Patria.
A España le causó sorpresa el que a los elevados sentimientos de los patriotas quieran sustituirles desdichados profesionales de la política, contra los cuales deben luchar cuantos incitaban a la Dictadura a seguir adelante (1).
Galicia, de Orense, 31 de agosto de 1930.