El asesinato de Matías Montero, triunviro de Medicina del S.E.U., el 9 de febrero de 1934, suscitó numerosos ataques dialécticos de los periódicos derechistas, que deseaban contar con una organización terrorista a su servicio. En respuesta, José Antonio envió una nota a la Prensa a la que decía:
"En el tercer número de FE se dijo: "Falange Española aceptará y presentará siempre combate en el terreno en que le convenga, no en el terreno que convenga a los adversarios. Entre los adversarios hay que incluir a los que, fingiendo acucioso afecto, la apremian para que tome las iniciativas que a ellos les parecen mejores. Por otra parte, Falange Española no se parece en nada a una organización de delincuentes, ni piensa copiar los métodos de tales organizaciones, por muchos estímulos oficiosos que reciba.
Lo que hace Falange Española, entre el derrotismo y el asesinato, es seguir impasible su ruta de servicio a España" (1).
ABC, 14 de febrero de 1934.
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(1) El día 10, en el entierro de Matías Montero, José Sainz, jefe de la Falange toledana, preguntó con acritud: "¿Es que nos vamos a dejar matar como moscas?" "No –le contestó José Antonio–, pero tampoco nos vamos a convertir en una banda de asesinos."