miércoles, 20 de febrero de 2013

EXTRACTO DEL DISCURSO PRONUNCIADO EN TOLEDO, EN EL CINE MODERNO, EL 24 DE FEBRERO DE 1933

Comienza diciendo que su intervención ha de ser nuevamente desagradable para, muchos, y reprocha el que no asistan más obreros, pues es a ellos a quienes quisiera dirigirse, aunque lo recibieran con hostilidad, lo cual sería el principio de su inteligencia con ellos.

Afirma que la política va oscilando como un péndulo a los tirones alternativos de las izquierdas y las derechas.


Dijo que no acepta los postulados de las derechas, porque estima que "España se encuentra huérfana de fe en sus destinos históricos y no está organizada sobre una verdadera justicia social. España no puede seguir así, como tampoco pueden mantenerse latentes sus problemas del paro y del hambre, que angustian a tan gran contingente de trabajadores".



Se refiere al problema triguero y manifiesta que si no está resuelto es porque España no ha tomado la actitud enérgica de salvarse a sí misma. Estima precisos los riegos, la repoblación forestal, un mejor cultivo, un amor acendrado al campo, sana política crediticia, y especialmente una labor social basada en la justicia, que no realizan ni los sectores políticos de uno y otro lado, ni las organizaciones obreras, a pesar de sus predicaciones y de sus promesas. De estas agrupaciones obreras dice que no pueden mejorar las condiciones de vida de sus afiliados porque el hacerlo no responde a las verdaderas tácticas y doctrinas marxistas, donde está prevista una economía montada sobre, el cultivo y la perpetuación de la miseria, manteniendo a las masas en un estado incivilizado y menesteroso.


Luego de afirmar que la actuación obrera tiene que vencerse con otra del mismo espíritu, pero bajo un firme sentido patriótico, examina las relaciones del capital y el trabajo, apreciando que el primero debe supeditarse al segundo para el logro de la verdadera justicia social.


Termina diciendo que es preciso hacer renunciamientos y sacrificios que tengan como único y principal móvil el servicio a la Patria.


La Época
, 25 de febrero de 1935;
El Castellano
, de Toledo, 25 de febrero de 1935