Pero a los nuevos hechos no pudo ser ajena la vida de las sociedades anónimas. La misión de éstas, más compleja cada vez, vino a resentirse por instantes de la ineficacia de las asambleas. Ya en plena quiebra el principio liberal y democrático que la informó, la sociedad anónima tiende, como en sus orígenes, a configurarse jerárquicamente y a recobrar frente al Estado la consideración de órgano de la economía nacional.
Joaquín Garrigues, el profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Madrid, uno de los universitarios de mejor calidad, sigue este proceso antidemocrático de las sociedades anónimas en el breve libro cuyo título encabeza estas líneas. Breve libro donde los hechos se recortan limpiamente, como en cristal, y donde el pensamiento exacto sirve constantemente un lenguaje de pulcritud perfecta.
Queremos que estas líneas sirvan de saludo al libro y a su autor, cuya llegada se nos finge próxima, como un alegre barrunto, Joaquín Garrigues, que tiene todas las cosas tan claras en el espíritu, sabe ya, aunque en este libro no lo proclama directamente, cómo los mismos principios que fueron corrosivos para la sociedad mercantil serán bastante para acabar de disolver, si no se revisan resueltamente, patrias e imperios.
FE, núm. 3. 18 de enero de 1934